Diez manzanas de tierra fueron cultivadas en cuatro municipios de Carazo para producir perecederos, frutas, granos básicos y legumbres, entre otros productos libres de pesticidas.
La iniciativa fue tomada por pequeños productores de Jinotepe, Santa Teresa, La Paz y El Rosario, los que se organizaron como Productores y Productoras Orgánicos de Carazo por la Vida (Procavi).
El extranjero Dominique Ruegsegger, miembro de la organización, dijo que trabajan ocho familias que poseen parcelas de entre media manzana hasta seis y en total se unieron diez manzanas donde se cultivan productos ciento por ciento orgánicos.
Señaló que desean lograr un puesto de venta donde se pueda ofertar el producto en cantidades mayores y garantizar una alimentación sana al consumidor.
“Nosotros hacemos este esfuerzo durante el año con productos que la familia consume a diario, pero también ofertamos productos orgánicos de otros departamentos”, refirió Ruegsegger, quien es dueño de la finca Santa Clara, donde se cultivan entre otros, hojas medicinales, café y coco. Este extranjero ha impulsado una variedad de sabores de mermeladas.
Por su parte Félix Pedro Nicoya Alemán dijo que posee diez manzanas de tierra en La Paz, pero de éstas dos ha destinado para comenzar a producir orgánicos.
Nicoya en su pequeña parcela cultiva limón, naranja, aguacate, plátanos, piña, hortalizas, maíz y quiquisque.
“No teníamos mercado, pero con los amigos juntamos el producto y aquí estamos”, señaló.
Agregó que “incluso ahora no recibimos beneficios porque experimentamos cómo penetrar al mercado local”.
TAMBIÉN MUJERES
Dentro de las ocho familias productoras de productos orgánicos trabajan mujeres como Josefa Jiménez, dueña de la finca San Gerardo, ubicada en la comarca Cañas Blancas, jurisdicción de Jinotepe. Ella asegura que hay productores que ofertan huevo, carne de pollo, café molido, espinaca, noni, hicacos, coco de agua y seco.
Explicó que en la diversidad de productos han incluido las rosquillas, el vino de Jamaica y las hojas medicinales de Santa Teresa.
En la Isla de Ometepe también trabajan producción orgánica de chile, jengibre y achiote, mientras el aceite de ajonjolí es de un productor de Chinandega.
Procavi también oferta semillas deshidratadas, como maní y semilla de marañón.
LAS VENTAS
Los pequeños productores han empezado a vender cada quince días sus cultivos y otros alimentos como miel de abejas, rosquillas, nacatamal de pollo, aceite de ajonjolí y otros, en un pequeño local en Jinotepe, que se los facilitó la Fundación Libros para Niños.