Las políticas implementadas por el presidente Daniel Ortega en los primeros cien días de gobierno tiene más de negativo que de positivo, porque apuntan hacia el secretismo, el nepotismo, el autoritarismo, el centralismo y una perniciosa confusión Estado-Partido-Familia, afirmó hoy la directora del Centro Nicaragüense de Derechos Humanos (Cenidh), Vilma Núñez de Escorcia.
Núñez de Escorcia, ex candidata presidencial en las elecciones primarias del Frente Sandinista en el 1996, criticó severamente las políticas desarrolladas por Ortega, porque implementa "la ley del bozal", con sus funcionarios y castiga a los que critican su forman de gobernar.
"El gobierno está paralizado", afirmó Núñez de Escorcia, porque "tenemos a un gabinete mudo, y cuando hay criticas como las que hizo la ex directora del Instituto Nicaragüense de Cultura (Margine Gutiérrez), que no está de acuerdo con le regalo de los manuscrito de Rubén Darío a Hugo Chávez, Ortega los cambia".
"Ortega debería ser juzgado por regalar los manuscritos", enfatizó la directoral del Cenidh.
GOBIERNO PARALELO
Asimismo dijo que los Consejos Presidenciales creados por Ortega están creando un gobierno paralelo. Núñez de Escorcia advirtió que el Consejo de Comunicación y Ciudadanía que dirige la Primera Dama, Rosario Murillo "constituyen un riesgo para Nicaragua".
Agregó que la relación que mantienen Daniel Ortega y el ex presidente y reo Arnoldo Alemán ha afectado a Nicaragua desde el 2000, con las reformas constitucionales, y el pacto "se ha mantenido y ha venido profundizándose" desde entonces.
"El pacto está vivo, el pacto sigue funcionando y va a seguir funcionando si los nicaragüenses permitimos eso", alertó.
Entre los aspectos positivos presentados por el Cenidh destacan la gratuidad del sistema de salud y de educación y la reducción de los mega salarios de los funcionarios del gobierno.