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EN RÍO SAN JUAN han exterminado 110 mil hectáreas de bosques y, en consecuencia, el clima ha cambiado. (LA PRENSA/ Archivo)
Cada vez llueve menos en Río San Juan
En Nueva Guinea han desaparecido los riachuelos que antes saciaban la sed de los caminantes, mientras en Río San Juan las aguas reciben más contaminantes y sedimentos y la época seca se ha expandido de dos a cinco meses en las últimas décadas
Jerónimo Duarte, Francisco López y Mercedes Sequeira
departamento@laprensa.com.ni
Tala indiscriminada en Waspam

Los despales en áreas protegidas continúan en las comunidades de Kururia y Santa Clara, en el municipio de Waspam, Río Coco.

Dieter Dubbert, de origen alemán y nacionalizado nicaragüense, afirmó que en la comunidad de Kururia botaron 40 manzanas de bosque secundario que estaba en recuperación.

Funcionarios de instituciones protectoras del medio ambiente visitaron Kururia esta semana, para anunciar que aplicarán la ley a quienes destruyan el bosque.

Líderes comunales señalaron a un hombre, identificado como Chesmam Muller, como el causante de la deforestación desde hace meses, con la intención de convertir el bosque en pasto para ganado.

Los comunitarios de Santa Clara denunciaron a una familia Tebas, al parecer ligada al alcalde de Waspam, Cornelio Tebas, de destruir áreas protegidas que pertenecen a las comunidades indígenas.

La denuncia fue presentada al Marena y a la Procuraduría Ambiental para que investiguen el caso.

El alcalde Tebas sólo dijo que quienes le señalan son los que hacen las talas indiscriminadas de árboles.

En Santa Clara extrajeron sin autorización árboles de nancite, nancitón, guayabo negro, macuelizo y granadillo, entre otros.

Eugenia Mayorga Corresponsal/Bilwi

Baja pesca en la RAAS

En Bluefields, el delegado del Ministerio del Ambiente y Recursos Naturales (Marena), Freddy Rivera Umanzor, exigió medidas contra las personas que han invadido áreas protegidas porque sólo así se puede mitigar el problema ambiental en la Región Autónoma del Atlántico Sur (RAAS).

“Estos cambios bruscos de temperaturas tienen que ver con la degradación ambiental que estamos sufriendo en este momento”, opinó Rivera.

El primer vicepresidente del Consejo Regional Autónomo del Atlántico Sur, Rayfield Hodgson Bobb, asegura que “el problema ambiental ha reducido la pesca en el mar y la bahía de Bluefields, porque el mar depende del bosque”.

Explicó que campesinos inmigrantes talan el bosque y en consecuencia, cuando llueve, la sedimentación es arrastrada hacia la bahía de Bluefields.

“Ahora la bahía está seca, cuando cae el sol calienta las aguas, entonces los recursos que ahí existían buscan ahora aguas más profundas, ahí ya no hay peces para la comercialización, eso es grave”, reveló Hodgson.

Sergio León C. CORRESPONSAL / BLUEFIELDS

Cuando José Ismael Martínez llegó a vivir a Dos Oros, Nueva Guinea, hace 20 años, encontraba una fuente de agua cada 300 metros. Hoy, cuando emprende el camino, tiene que cargar un recipiente con agua porque de lo contrario moriría de sed, ya que esas fuentes se secaron.

Gabriel Pichardo, habitante de la colonia Yolaina desde hace 35 años, resiente cómo la sequía ha deteriorado las tierras que antes cultivaba sin problemas.

Ramón Urbina Velásquez, de la comunidad El Granadino Central, se queja de que el ganado sufre sed porque el agua está más escasa cada día.

En Nueva Guinea, una zona que hace décadas era lluviosa, el cambio climático está agotando las tierras y urge proteger las cabeceras de los ríos, explicó el historiador municipal y docente de la Universidad Martín Lutero, Napoleón Reyes.

Uno de los ríos más caudalosos es El Zapote, que pasa por el poblado de Nueva Guinea y abastece a más de 20 mil habitantes. Le siguen el río La Verbena, La Sardina y Plata.

AMENAZADO DE MUERTE

Entre los ríos más amenazados por el avance de la frontera agrícola está Punta Gorda, porque los campesinos migrantes han botado árboles en su cuenca, informó el ingeniero Luis Gaitán Vellorín, delegado del Ministerio del Ambiente y Recursos Naturales (Marena) en Nueva Guinea.

Lamentó que Marena carezca de suficiente personal para vigilar las áreas de bosques que protegen esos ríos.

Nueva Guinea era una zona boscosa hace 40 años, cuando fue colonizada, pero hoy sólo cuenta con el 30 por ciento de bosque porque el resto del área se ha convertido en potreros para ganado y tierras agrícolas.

MENOS LLUVIA

El agricultor Pedro Obando, de Santa Isabel, Río San Juan, recuerda la época en que las lluvias le permitían sacar buenas cosechas y lamenta que hoy llueva poco.

El pescador Javier Arana, del puerto de San Carlos, observa que el producto de la pesca ha disminuido, un fenómeno que atribuye a la sobreexplotación de la fauna del lago Cocibolca y el río San Juan.

Pobladores de Río San Juan cuentan que hace 25 años en esta zona llovía durante 10 meses continuos, pero hoy la sequía se ocupa de al menos cinco meses y el nivel del río baja hasta un metro e impide la navegación en algunos sectores.

El director de la Fundación del Río, Antonio Ruiz, dijo que en los últimos 20 años las motosierras han exterminado 110 mil hectáreas de bosques compactos en Río San Juan y a eso se debe el cambio ambiental.

“Hoy sólo quedan 60 mil hectáreas, ha desaparecido aproximadamente el 65 por ciento de la masa boscosa, algo empeorado porque esa extensión está conformada por manchas de bosques, lo que desaparece las conexiones entre ellos, no hay corredores para la fauna, se pone en peligro el ciclo de vida de las especies”, denunció Ruiz.

En el departamento de Río San Juan hay cinco sitios protegidos legalmente, entre ellos dos humedales declarados Sitio Ramsar de importancia mundial y la Reserva Biológica Indio Maíz, declarada por las Naciones Unidas como Patrimonio Natural de la Humanidad.

Gabriel Aguirre Marín, responsable de la Unidad Ambiental de San Carlos, señaló que los problemas ambientales que hoy muestra Río San Juan son:

Contaminación de las aguas con desechos sólidos y agroquímicos, falta de agua por sobreexplotación de los recursos naturales, tala indiscriminada y cambio de uso de los suelos.

SIN AGUA EN LA CIUDAD

Karen Gudiel Montiel, de 23 años y habitante del barrio La Tonga, de Juigalpa, también lamenta no tener agua potable en su casa para cubrir sus necesidades básicas.

Cada 12 días almacena agua en baldes y bidones porque es cuando la Empresa Nicaragüense de Acueductos y Alcantarillados (Enacal), de Chontales, la distribuye a través de pipas.

Casi siempre Karen compra agua adicional, a un córdoba cada balde, porque lo que le suministra Enacal se le agota antes de los 12 días.

“Los productores son los causantes de que en Juigalpa haya crisis de agua, porque ellos se dedican a despalar y a quemar, destruyendo el medio ambiente”, opinó Karen.

El ingeniero Esmilse Lazo, funcionario del Ministerio de Agricultura (Magfor) en Chontales, también culpa a los productores y ganaderos por la sequía que azota la zona.

“En Chontales, los productores y ganaderos son los principales causantes de las quemas; ellos queman para bajar sus costos productivos y no saben el daño que le están haciendo al medio ambiente” al destruir las fuentes de agua subterráneas y superficiales, enfatizó Lazo.

La ingeniera Miriam Lazo, delegada del Instituto Nacional Forestal (Inafor) en Chontales, dijo que “las quemas y la deforestación se dan por la falta de conciencia de los productores de la población”.

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