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Noticias >> Economía
Olavarría, presidente del Banco de Crédito e Inversiones ()
BCI busca crecer
Banca privada, banca de inversiones y más eficiencia son los planes del BCI para 2010
Francisca Vega
SANTIAGO
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Dar un apoyo económico a los miles de inmigrantes que llegaban a Chile era el objetivo que tenía en mente Juan Yarur cuando asumió la presidencia del Banco de Crédito e Inversiones (BCI) en 1946. Como extranjero en el país sabía de los avatares de los foráneos y buscaba darles una mano. Con el tiempo, el BCI —fundado en 1937— se transformó en el tercer banco del país por colocaciones —después del Santander y del Banco de Chile— y, paradójicamente, el único entre los grandes con capitales ciento por ciento chilenos. En medio de un mercado en que la consolidación toca la puerta de todos, la familia no quiere a ningún extranjero en su propiedad.

“La estrategia del grupo es mantener el control”, dice Lionel Olavarría. Frase que ha repetido durante gran parte de los 15 años que lleva en el sillón de la gerencia general del BCI. “El banco no se vende porque la vocación de los accionistas es la permanencia”. Y la estrategia ha sido rentable. Hoy representa el 13.1 por ciento de las colocaciones del sistema bancario chileno, sin contar a BancoEstado.

Además, el banco ha duplicado la participación de mercado en los últimos cinco años, sin fusionarse con nadie, lo que le ha permitido un valor que, según ellos, los extranjeros no han podido ofrecer. “El banco no es barato”, remata Olavarría, dejando en claro que le gusta el crecimiento orgánico.

Así, lejano a las estrategias de sus principales competidores, el BCI quiere aumentar su musculatura con la estampa de llanero solitario. La familia Yarur —que tiene el 63 por ciento de su propiedad— ya está ejecutando su nuevo plan, el que estaría totalmente implementado a mediados del próximo año. Con el mapa ya trazado y una inversión cercana a los US$150 millones en 2008, la familia Yarur se lanzará prontamente a la banca privada, destinada a personas de alto patrimonio. Y aunque la fecha aún no está definida, también debutará la banca de inversiones, con el acento puesto desde la asesoría financiera hasta las fusiones y adquisiciones, último mercado que movió en Chile US$6,659 millones en 2007, según cifras de DealWatch.

De los US$150 millones, US$100 millones se invertirán en sucursales: a las 273 existentes hoy se sumarán 55. “La red de sucursales aumenta las probabilidades de contacto y atención a los clientes actuales y futuros”, dice Natalia Aránguiz, analista de la corredora FIT, en Santiago. “Potencia el crecimiento de las colocaciones”. Además, eso lo acerca medianamente al Banco de Chile, ya que antes de la fusión con el Citi tenía 298 sucursales, según cifras de FIT. Pero aún está lejos del Santander, banco que tiene 453 oficinas, incluyendo Súper Caja, Banco Santander, Banefe y banca prime.

Otros US$50 millones se desembolsarán en 2008 en sistemas informáticos para aumentar la eficiencia. “Y es urgente para acercarse a otros bancos”, dice Aránguiz. Según cifras de FIT, la eficiencia del sistema bancario en Chile (medida por gastos de apoyo / resultado operacional bruto) llega a 50.63 por ciento a febrero, mientras el índice del BCI asciende a 51.55 por ciento. La cifra es buena, pero lejana a la de Chile (57.83 por ciento) y Santander (35.65 por ciento). Ello, porque mientras menor sea el índice, más eficiente es el banco.

INFLANDO EL VALOR

La pregunta del millón es si el BCI podrá seguir sobreviviendo, sobre todo con sus nuevos planes, sin la llegada de capitales extranjeros en un contexto en que los bancos con escala a nivel mundial son los que más ganan mercado y se comen a los chicos. “El BCI hoy no tiene un canal de distribución internacional para completar su oferta de productos”, dice un ejecutivo de un banco rival. “Nosotros no queremos ser un monstruo, pero sí los mejores”, dice Olavarría, bajando el perfil. Por eso, en la banca privada irá inicialmente en alianza con un agente internacional, cuenta el gerente general. Pero eso no es todo. También abrirá una oficina de representación en Beijing, la que se suma a Miami, São Paulo, México, Lima y Hong Kong.

Con la banca privada, el banco está entrando a competir en rubros donde no estaba. Se enfrentará al Chile, Santander, Celfin Capital, Penta y LarrainVial en el país, y a los extranjeros JP Morgan, UBS, Salomon o Bear Stearns que, generalmente, mantienen alianzas o acuerdos con nacionales para administrar la riqueza de pocos, pero rentables chilenos.

“La banca privada y la banca de inversiones se desarrollan para competir en mejores condiciones con los bancos que tienen un corte internacional”, reconoce Olavarría. “Necesitamos el espacio en los negocios en que estábamos más débiles”.

Olavarría dice que la banca privada tiene una arquitectura abierta, capaz de ofrecer productos acorde al cliente, e inicialmente implicará una alianza o asociación con un agente internacional, sin soltar mayores informaciones.

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