Hispanos en Massachusetts han manifestado su orgullo por el trabajo que realiza la nicaragüense Carmen Correa, quien se desempeña como intérprete en New England y ha sabido aprovechar las oportunidades que le ha dado la vida para realizar sus sueños en tierras lejanas.
Correa habla tres idiomas: italiano, ingles y español. Llegó a Estados Unidos en los años ochenta, con la intención de coronar su carrera de Administración de Empresas, pero al ver que se cometían injusticias contra los hispanos por no hablar el inglés, decidió estudiar para intérprete.
“Mucha de nuestra gente lastimosamente llega sólo a trabajar a este país y se olvidan de algo muy esencial como es el estudio, además de algo que es muy importante como es aprender el idioma de este país. Se han cometido muchos errores en los hospitales, porque a veces les amputan el miembro incorrecto por el simple hecho de la barrera del idioma y esto conlleva a más dolor en la persona y en la familia”, relata Carmen, quien es originaria de Managua.
Se graduó en una de las mejores universidades de Massachusetts, Boston University, y es miembro de la red de intérpretes de la Asociación Internacional Médica (IMIA), que le ha dado más prestigio y por eso la solicitan de diferentes partes de Estados Unidos.
EXPERIENCIA INOLVIDABLE
Su trabajo es sin horario fijo y ella está siempre dispuesta a respaldar a la comunidad. A Carmen se le suele ver trabajando en diferentes juzgados, hospitales y compañías de seguros, entre otras instituciones. También asiste a inmigrantes indocumentados que a veces están solos en Estados Unidos.
“Una de las experiencias que nunca voy a olvidar en mi vida fue cuando un guatemalteco entró a una sala de emergencias para ser intervenido en uno de sus hombros; él no tenía a nadie, se encontraba completamente solo. Estuve con él desde que entró al hospital hasta que salió de la operación”, agrega.
“Recuerdo que le dije ‘no se preocupe, yo estaré esperando por usted, no está solo’. Pasé desde las seis de la mañana hasta las cinco de la tarde. Cuando salió de la sala de operación y me vio que estaba en la sala de espera, se alegró tanto que me tomó del brazo fuerte y me abrazó, sus lágrimas no se pudieron contener y a mí en lo personal me llenó de tanta satisfacción que me instó a seguir trabajando por los demás”, relata la intérprete nicaragüense.