Jóvenes de doce departamentos del país, que integran la Coalición de Jóvenes de Nicaragua, condenaron ayer la violencia postelectoral que ha envuelto al país durante los últimos días y exigieron transparencia en los resultados electorales, al tiempo que exigieron “la renuncia o destitución inmediata” de los magistrados del Consejo Supremo Electoral (CSE), por las irregularidades del proceso.
A través de un comunicado, los jóvenes se sumaron al llamado de la Conferencia Episcopal, organizaciones civiles y la empresa privada, para que “los miembros del CSE actúen con honestidad, transparencia e imparcialidad y que se tomen las medidas necesarias para dar solución a la crisis electoral, ya que irresponsablemente han publicado resultados finales de los comicios sin antes dar respuesta a la crisis surgida”.
Según los jóvenes, “esta crisis postelectoral sólo es una pequeña grieta en el abismo de la corrupción y la falta de transparencia en nuestro país”.
La Coalición de Jóvenes de Nicaragua se define como un movimiento social “que trabaja por el desarrollo integral de la juventud y el fortalecimiento de la democracia y la institucionalidad” del país como base para el desarrollo socioeconómico, entre otras metas.
Entre las irregularidades del proceso electoral, los jóvenes denunciaron la entrega tardía o secuestro de cédulas de identidad o documentos supletorios; la apertura tardía o cierre prematuro de las mesas electorales para las votaciones del pasado 9 de noviembre; la expulsión de fiscales de partidos políticos; el encuentro de boletas y actas quemadas en basureros locales de diferentes ciudades y el que varias personas votaron más de una vez borrando la tinta indeleble de su dedo pulgar.
Los jóvenes también mencionaron la violación de los derechos humanos, el que los funcionarios públicos estén por encima de la Ley, la partidarización de las instituciones públicas. Igual que, la posposición de las elecciones municipales en la Región Autónoma del Atlántico Norte (RAAN).
La coalición juvenil consideró que “todos estos acontecimientos siguen el mismo patrón de países, donde se han establecido sistemas dictatoriales que conllevan al subdesarrollo de nuestros país” y condenaron la violencia en contra de los medios de comunicación, organismos no gubernamentales, movimientos sociales, partidos políticos y ciudadanos, entre los que algunos miembros de esta coalición se confesaron como víctimas, pero dijeron que no callarían en el reclamo de una verdadera democracia.
Además, instaron a la juventud nicaragüense a “no dejarse manipular” por partidos políticos, medios de comunicación o provocaciones violentas; lamentaron la “manipulación” de la juventud sandinista por el partido de gobierno e invitaron a la juventud a organizarse para exigir sus derechos y promover cambios sustanciales en “el sistema político viciado que nos gobierna, para colaborar con el establecimiento de una Nicaragua democrática, libre, próspera y con visión de nación”.