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El hombre de hierro La voluntad personificada
POCAS CELEBRIDADES HAN CAUTIVADO TANTO A TRAVÉS DE LA HISTORIA COMO CAL RIPKEN, CUYA VOLUNTAD DE HIERRO, COMBINADA CON SU HUMILDAD Y SU AFÁN DE SERVIR, LE PERMITIÓ ENTRAR PROFUNDO EN EL SENTIMIENTO DE LOS FANÁTICOS, ANTE QUIENES DEMOSTRÓ NO SÓLO SU HABILIDAD PARA GOLPEAR Y ATRAPAR UNA BOLA, SINO PARA CONDUCIRSE POR LA VIDA SIN TENER NADA DE QUÉ AVERGONZARSE, PORQUE LA INTEGRIDAD DENTRO Y FUERA DEL CAMPO ES LO QUE HA DEFINIDO A ESTE JUGADOR EJEMPLAR
Edgard Rodríguez C.
deportes@laprensa.com.ni
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Hay muchas palabras de definir a Cal Ripken, pero integridad probablemente sea la más apropiada. Sobre el terreno desplegó gracia y plasticidad a lo largo de su carrera. Fuera del campo ha mostrado vocación de servicio y se ha convertido en el mejor embajador del juego que ayudó a sostener, justo cuando múltiples demonios lo acechaban.

A través de su magistral trayectoria por el beisbol de las Grandes Ligas, Ripken fue un sinónimo de fortaleza y durabilidad, pero sobre todo, de carácter. Sólo con una voluntad de hierro como la que exhibió, es posible jugar de 2,632 partidos sin días de descanso y sin arrugar la cara ante lesiones, malos momentos y reveses continuos.

Surgido en una familia en la que el beisbol era la principal actividad, Ripken solía correr por los clubhouses del Memorial Stadium de Baltimore, donde más tarde dejaría huellas que resisten al tiempo, y que avanzaron hasta Camden Yards, donde se levanta el Oriols Park, el nuevo estadio de los Orioles, que también fue salpicado por su gran calidad.

YA ERA DE HIERRO

Después de ser seleccionado en la segunda ronda del sorteo del beisbol amateur de 1978 por los Orioles, Ripken comenzó su proceso de desarrollo en las Ligas Menores y antes de estrenarse en el big show, ofreció una gran demostración de durabilidad cuando jugó todos los 33 innings de un partido de las Alas Rojas de Rochester contra el Pawtucket.

Ese desafío se llevó parte de tres días para ser completado. El duelo inició el sábado 18 de abril de 1981 y se extendió a través de la noche y mañana siguiente (2:00 a.m.), y se suspendió después de 32 episodios, cuando finalmente Harold Cooper, presidente de la liga, fue contactado telefónicamente. Las acciones iban 2-2 cuando se decidió parar.

El partido se completó el 23 de junio, cuando las Alas Rojas volvieron a Pawtucket y mediante un cañonazo de David Kazo, que remolcó a Marty Barrett, los Medias Rojas se alzaron con la victoria 3-2. Ripken se fue de 13-2 en el duelo, ganado por el zurdo Bob Ojeda y perdido por Steve Grilli, quien también lanzó en las Mayores.

EL VELOZ ASCENSO

Aunque algunos miraban como inconveniente su estatura (6’4 pies) para jugar el short, Ripken fue llamado por los Orioles y debutó en las Mayores el 10 de agosto de 1981, en un partido en el que lanzó precisamente Denis Martínez ante los Royals de Kansas City.

Cal entró a correr y anotó una carrera en el inning 12, pero no tuvo turno al bate.

Y tras un tímido debut en ese 1981 (39-5, .128), pero conservando su estatus de novato, el joven volvió a la campaña siguiente y desplazó a Mark Belanger de las paradas cortas. Al final del año, tras acumular .264, con 28 jonrones, 93 remolques y 90 anotadas, se le nombró el mejor novato de 1982. Y para no dejar espacio a dudas, en 1983 ganó el cetro de Jugador Más Valioso, tras coleccionar .318, con 27 toletazos, 102 carreras empujadas y 121 anotadas, con 211 hits, mientras impulsaba a los Orioles a la Serie Mundial.

Justo ahí quedó inaugurada su cadena de 12 campañas al hilo con al menos 20 jonrones y otra de ocho temporadas de 80 impulsadas o más, pero sobre todo, estaba en marcha la gran cadena de partidos jugados de forma consecutivos, que duró desde el 30 de mayo de 1982, hasta el 19 de septiembre de 1998, cuando decidió parar de forma voluntaria.

ARRASÓ EN 1991

Ripken volvió a ser el Jugador Más Valioso en la campaña de 1991, que, no obstante, fue terrible para los Orioles (penúltimos en el Este con 67-95), pero su desempeño fue sólido, con .323, 34 jonrones, 114 remolques y 210 hits. Además ganó el Guante de Oro y fue el Más Valioso del Juego de Estrellas, mientras ganaba el Derby de los jonrones.

Ese año también ganó el Bate de Plata que la empresa Lousville concede al jugador más ofensivo de cada posición. The Sporting News lo nombró Jugador del Año, al igual que la Associated Press. La última vez que un jugador había ganado todos esos premios en un mismo año (con excepción del Derby) fue Maury Wills, de los Dodgers, en 1962.

Durante todo este tiempo, además de convertirse en una fuerza devastadora con su bate, Ripken continuó eslabonando su cadena de partidos jugados de forma consecutiva hasta romper, el 6 de octubre de 1995, el récord de 2,130 desafíos jugados de manera sucesiva de Lou Gehrig, que había persistido por 56 años. Ahí se volvió el “hombre de hierro”.

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