Defensa afgana arrasada
Agencias
WASHINGTON.- Estados Unidos anunció el martes que tiene “supremacía aérea” en Afganistán, tras su tercera jornada de bombardeos, mientras que la red de extremistas musulmanes Al Qaeda, dirigida por Ossama Bin Laden, hacía un llamado a la “guerra santa” contra los norteamericanos.
El presidente George W. Bush declaró que “el cielo está libre ahora para que nuestros aviones vuelen sin ser acosados de manera alguna y la misión fue un éxito”, tras una reunión con el canciller alemán, Gerhard Schroeder, en la Casa Blanca.
La ofensiva encabezada por Estados Unidos contra Afganistán ha rociado de bombas y cohetes las escasas fuerzas militares del Talibán, inutilizó todas menos una de sus bases aéreas, eliminó sus defensas antiaéreas y castigó sus bolsones con tropas de infantería y varios supuestos campamentos de entrenamiento terrorista, dijo el secretario de Defensa, Donald Rumsfeld.
Los objetivos —31 bombardeados el domingo y 13 el lunes— reflejan las prioridades del gobierno de Bush. Su estrategia consiste en aniquilar militarmente a los Talibán y permitir que actúen las milicias de la oposición, al mismo tiempo que debilita las defensas antiaéreas Talibán hasta el punto que los pilotos aliados puedan volar sin temor alguno.
El general Richard Myers, jefe del comando conjunto, anunció con anterioridad que Estados Unidos “estableció la supremacía aérea”, habiendo destruido el 80% de los objetivos propuestos.
Confirmando esto, las fuerzas estadounidenses realizaron el martes su primer bombardeo a la luz del día contra el bastión talibán de Kandahar, y en particular la residencia del molá Omar, líder espiritual de los Talibán, quien sobrevivió.
“Está vivo, gracias a Dios. Hubo bombardeos alrededor de su casa, pero la había evacuado”, informó el embajador talibán en Islamabad, Abdul Salam Zaif.
El Pentágono indicó que la residencia de Omar era un “objetivo legítimo” porque allí se encuentra un centro de comando y control.
Otro objetivo clave de la campaña, el jefe de la red Al Qaeda, Ossama Bin Laden, también sobrevivió a los ataques. “Está vivo”, dijo Zaif a CNN hablando de Bin Laden. “No está en un lugar que la gente conozca. Está en las montañas por su seguridad”, precisó.
PROTESTAS POPULARES
En Pakistán, donde el rugido de los aviones occidentales exacerbó la furia de muchedumbres pro-Talibán, opuestos al apoyo brindado por Islamabad a Estados Unidos, se produjeron choques con la Policía y tres manifestantes murieron.
Manifestaciones antiestadounidenses también se desarrollaron en Bagdad, Yakarta, El Cairo y otras ciudades de países musulmanes, después que la Policía palestina mató el lunes a dos manifestantes en la Franja de Gaza, en movilizaciones en pro de Bin Laden que degeneraron en tiroteos.
VÍCTIMAS CIVILES
Los Talibán anunciaron que en total 35 civiles murieron o resultaron heridos desde el lunes, como consecuencia de los ataques. No hubo confirmación por otras fuentes.
Representantes de la Organización de Naciones Unidas (ONU) confirmaron, sin embargo, que cuatro afganos que trabajaban para un equipo de desminado de las Naciones Unidas en Kabul, murieron. Los trabajadores de la ONU —encargados del desminado— murieron la noche del lunes cuando un misil derrumbó su sede en la capital afgana.
Funcionarios del Pentágono subrayaron que sólo fueron seleccionados objetivos militares, pero que estaban investigando si un misil de crucero desviado mató a los cuatro hombres. El secretario general de la ONU, Kofi Annan, calificó las muertes como “un golpe duro”, e hizo un llamado para que “se haga todo lo posible para proteger a los civiles en Afganistán”.
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