Otra caída Yanqui
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 | Los Atléticos tomaron ventaja de dos juegos a cero en una serie a ganar tres |
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Edgard Tijerino M. edgard.tijerino@laprensa.com.ni
¿Los Yanquis barridos?...Oh, no. No puede ser... Pero el temor pica y se extiende.
Amigos, Nueva York amaneció hoy preocupada por el futuro inmediato de su emocionante equipo. Por segunda noche consecutiva, los Yanquis han sido vencidos 2 por 0, y ahora se encuentran con la soga al cuello y los pies dentro de las brasas.
La serie se traslada a Oakland con los crecidos Atléticos en clara ventaja . El mejor equipo del béisbol desde el Juego de Estrellas tiene la sartén por el mango, pero enfrentará un gran inconveniente en el tercer juego: el pitcheo de Mike Mussina, el brazo más efectivo del staff de Joe Torre.
Anoche, un jonrón de Ron Gant que rompió el empate a 0 en el cuarto inning, y buen pitcheo bajo presión del derecho Tim Hudson, fueron los factores del segundo éxito de Oakland, equipo que alargó a ocho su racha victoriosa sobre los vecinos del Bronx y Manhattan, en la recientemente herida capital del mundo.
Agreguen el tiro de gracia, ese que se escuchó en el inicio del noveno provocando un tenebroso escalofrío en las tribunas... Johnny Damon corriendo como si fuera una fotocopia de Michael Johnson, convirtió en triple un batazo hacia la esquina del jardín derecho, y luego, Scott Brosius, que realizó la atrapada del juego en el sexto, fue perforado por un violento batazo frontal de Miguel Tejada.
A esa altura, el 2-0 tenía el peso de una lápida, y el relevista Jason Isringhausen terminó de sepultar a los de casa saliendo del hoyo en un noveno inning que le resultó tan complicado, como una ecuación algebraica de esas que hacían que Eistein se rascara la cabeza.
Fue un juego difícil... Tres veces Oakland malogró posibilidades de desequilibrar con hombres en segunda, y la angustia estuvo cambiando constantemente de dugout con el dramatismo creciendo en el cierre del noveno, cuando los Yanquis amenazaron con darle vuelta al marcador.
Un batazo de Bernie Williams sin out, derrotó a Erick Chávez en tercera y le concedió dos bases. Isringhausen aturdido, boleó a Tino Martínez y el turno fue para Jorge Posada. En ese instante de expectación suprema, 53 mil levantaron sus manos hacia el cielo, pero el cátcher fue montado rápidamente en dos strikes y después de obtener dos bolas, se ponchó sin tirarle... Era lo que el taponero necesitaba para recuperar el control de su sistema nervioso y la zona de strike. Justice falló en elevado a tercera y Brosius entregó el último out en otro fly a primera.
¿Quieren otros dos momentos claves?. Aquí los tienen. Uno en el cierre de ese sexto inning: con Knoblauch y Jeter circulando y dos outs, Paul OŽNeill tomó ventaja de 2 bolas contra Tim Hudson y dejó pasar dos strikes dibujados con tiralíneas... En la cuenta de 3 y 2, OŽNeill elevó al right-center cancelando la amenaza...El otro en el séptimo: hits de Tino y de David Justice colocaron hombres en las esquinas con Scott Brosius viniendo hacia el plato. Parecía el fin de Hudson, pero lo dejaron para trabajar a Brosius y lo dominó con roletazo a segunda base... Bajo presión, los bates yanquis se derritieron burlándose de lo friolento de la noche. 
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