Opinión económica
Boletín escolar, competitividad y Corn Island
Róger Quant Pallavicini*
Para mejor competir mundialmente en los mercados turísticos, Costa Rica introdujo el Certificado de Sostenibilidad Turística, para distinguir en dichos mercados a los establecimientos de turismo que respetan el ambiente y ahorran recursos naturales. Igual se ha querido hacer en los otros países de la región, tratando igualmente de implantar el sistema de calificación por estrellas, de acuerdo con el cumplimiento de ciertos estándares de calidad en el servicio (de ahí por ejemplo los hoteles de dos, tres, cuatro y cinco estrellas).
Pienso que en Nicaragua esto debería de hacerse, pero mientras tal cosa llega, pues aquí todo es lento, podríamos comenzar con algo más sencillo y popular, como es una calificación tan simple y expresiva como la que todos tenemos o tuvimos en el Boletín Escolar de Primaria.
En las vacaciones de Semana Santa me fui con un grupo de amigos a Little Corn Island, primero por tierra hasta El Rama, luego en lancha por el Río Escondido hasta Bluefields, para continuar a Laguna de Perlas, por el río Cukra, y luego a los Cayos Perlas, a Great Corn Island y finalmente a “la Islita”, como le llaman allí a Little Corn Island.
Del viaje sacamos un Boletín Escolar Turístico como sigue:
Carretera a El Rama: Muy bueno hasta Juigalpa, pues la carretera está nueva. De Juigalpa a El Rama: Aplazado. Dicen que ya no queda carretera para poner más cráteres. Total 6 horas.
Puerto fluvial de El Rama: Aplazado. No hay un botadero de lanchas de recreo en condiciones, por cuya razón, para bajarla al agua tuvimos que alquilar la grúa del puerto, a un costo bestial de US$200.00 la operación. Bolsillo quedar temblando.
Bluefields: El mejor hotel de la ciudad, de cuyo nombre no quiero acordarme: Aplazado. Realmente es sub-óptimo, como decía un amigo con un eufemismo, por un precio de US$45.00 la noche, que te duele hasta el alma. Por la relación calidad-precio pues. El nuevo restaurante La Loma, como dice su nombre en una loma que domina toda la ciudad, la bahía y El Bluff: Muy Bueno, como ranchón costeño, como vista, como comida y como atención.
Río Escondido, Río Cukra, Laguna de Perlas, Cayos Perlas: Magna cum Laude. Aquí sí se puede decir que son de una hermosura de calidad mundial, no sólo “lo mejor de Centroamérica”, como creemos que es el lago de Managua (“lago de cristal”).
Little Corn Island: Magna Cum Laude, porque todavía se conserva como era la isla Grande hace unos años, antes que la estropeáramos con carros y polución: virgen y bella... El Hotel Los Delfines: Sobresaliente. Un nuevo hotelito de 16 habitaciones, como no hay en ninguna de las dos costas de Nicaragua, salvo el de Barceló. Atendido con una sincera y eterna sonrisa por sus propietarios Bonnie y Wanda Archibold. Buena comida. Limpio, y bien mantenido. Buen ambiente. A costo moderado de US$40.00 el cuarto doble con aire acondicionado. El agua potable de la Islita. Sobresaliente, igual que su límpida y esmeraldina agua del mar.
Great Corn Island. En vías de repetir el año si no se hace algo. El aeropuerto: Aplazado. La gente tiene que esperar en el sol y el polvo por los aviones, no hay terminal. Los pescadores de langosta: no sólo aplazados, sino con derecho a castigo de hacer cinco mil líneas que digan: “no voy a pescar langostas bebés”. En las proximidades de las islas ya no hay langostas. El transporte entre las dos islas: Muy Bueno si se va en water taxi: por C$70.00/ persona. Bueno: si se va en panga expresa: por US$80.00 la panga, en una dirección. Trae cuenta si va un ejército. Caro si van cuatro personas (el taxi del Centro de Nueva York al aeropuerto Kennedy cuesta US$50.00).
O sea que la gira, en términos de facilidades para el turista internacional, pasa el curso con dificultades. A lo sumo con 7.51 como promedio, que sube gracias al Hotel Los Delfines y el servicio de pangas. En cuanto a paisaje, actividades de pesca, ambiente reggae, tranquilidad y simpatía de la gente, pasa con 10.00, y nos quedamos cortos.
Lo peor del caso (o lo mejor, según se vea), es que los aplazados se pueden mejorar con muy pequeñas inversiones. El muelle El Rama, haciendo un simple botadero de lanchas de recreo. El Hotel de Bluefields, limpieza, una mano de pintura y sustitución de cosas en mal estado. El aeropuerto de Corn Island, haciendo una terminal tipo ranchón costeño, con estructura de coco y techo de palma “despeinada”, como uno hermoso que hay en la Islita, en la playa frente al Tarpon Channel, uno de los mejores arrecifes para buceo.
Sólo así podremos competir mundialmente como lugar “paradisíaco”, porque el turista internacional, o nacional, si tiene aprecio por sí mismo y por su bolsillo, requieren de un mínimo de facilidades, sin lujo pero decentes y a costo moderado. Don’t worry, be happy.
* El autor es miembro del Incae. 
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