Blanco y negro
Tres grandes fantasías de los liberales
Eduardo Enríquez eduardo.enriquez@laprensa.com.ni
A cada rato oigo a los liberales de este país decir cosas que me hacen pensar que o viven en el País de Nunca Jamás o creen que el resto de los nicaragüenses somos dundos. Son tres las principales fantasías de la cúpula del Partido Liberal Constitucionalista.
La primera es que ahora que están en pleitos con don Enrique Bolaños, les ha dado por decir que “por ellos don Enrique es Presidente”. ¿De dónde sacan ellos eso? ¿Quién dice que el voto duro de los liberales llevó al poder a Bolaños?
Dos meses antes de las elecciones, la firma encuestadora CID Gallup decía que apenas el 31 por ciento de los nicaragüenses se consideraba liberal, y Bolaños ganó con el 54 por ciento. Ese 23 por ciento extra, el decisivo, no es liberal, mucho menos PLC. Que los PLC tuvieron suerte, sí es cierto, pues no es arriesgado pensar que si en realidad no se hubiera manipulado tanto la ley para eliminar a todos los otros candidatos y si hubiese sido otro el candidato sandinista, el PLC y su gobierno estaban tan desprestigiados que el voto duro sandinista se hubiera impuesto.
Lo que pasó fue lo que pasa siempre y que sólo los danielistas no han entendido: la gente vota en masa contra Daniel Ortega y todo lo que él significa. Porque tampoco se puede decir que la gente votó a favor de don Enrique, cuya figura, a la sombra de Arnoldo Alemán, estaba bastante maltrecha para ese entonces.
Ahora claro que es otro cuento. Lo que me lleva a la segunda fantasía: “Don Enrique está jugando con fuego al atacar al ‘máximo líder’”. Esta fantasía se basa en que destruir políticamente a Alemán dejaría un peligroso vacío de poder que sólo beneficia a los sandinistas. ¿De dónde sacan eso? Ese futuro vacío ya lo viene llenando el propio Bolaños y lo seguirá llenando mientras siga su lucha contra la corrupción.
Y la tercera y última gran fantasía de los PLC, es que “son liberales”. Si uno los analiza bien, estos señores son la antítesis de todo lo que significa la ideología liberal. Y de nuevo son tres cosas que se pueden poner como ejemplo de esta falsedad:
El mismo hecho de tener un “máximo líder” a quien le tienen una lealtad que más bien raya en el servilismo y una obediencia ciega, niega cualquier indicio de pensamiento independiente, que es la verdadera base del liberalismo.
El total irrespeto al imperio de la ley que ha violado salvajemente a la Justicia en este país, también niega el pensamiento liberal.
Y por último, ese triste y lastimoso contubernio en que cayeron con un sector de la jerarquía católica.
¿Qué liberal verdadero podría justificar tal comportamiento?
En resumen, esos señores no son liberales, los nicaragüenses no han votado por los liberales, y les importa un comino que su presidente sea liberal o no. Mientras cumpla con lo que prometió, que es desmontar la corrupción y reactivar la economía, don Enrique podría ser marciano, que nadie lo va a notar. 
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