Pescadores varados por el mal tiempo
Carol Munguía CORRESPONSAL/CHINANDEGA departamentos@laprensa.com.ni
La actividad pesquera fue disminuida por las inesperadas lluvias de marzo. “Tenemos cinco días de estar varados, los trabajos se redujeron a la reparación de las redes y mantenimiento a los cayucos y pangas”, dijo Yader Alfonso Núñez, pescador de la zona de Jiquilillo, en el departamento de Chinandega.
El fenómeno lluvioso atrasó las labores de la pesca artesanal en Occidente. Más de 200 pescadores de Jiquilillo y el litoral de El Viejo, están esperando que mejore el tiempo para reanudar sus actividades, porque los fuertes vientos representan un serio riesgo para sus vidas.
“Aquí tenemos acuerdos, cuando las embarcaciones salen en la mañana y se cumple el tiempo prudencial para regresar hay que salir a buscarlas porque pudieran estar naufragando”, indicó el pescador, quien recordó la reciente tragedia que enlutó a esa comunidad, cuando hace dos años perdieron la vida tres lugareños que viajaban con carga rumbo a El Salvador.
El sector pesquero está golpeado. El alza de la gasolina, el mal tiempo y el poco circulante limitan su desarrollo.
PREFIEREN VENDER A SAlVADOREÑOS
“Aquí vendemos el pargo de exportación a los compradores salvadoreños porque pagan dos o tres córdobas más que las empresas nacionales”, explicó Jonny Gómez, quien agregó que en los mejores días se presentó este período de lluvia porque es cuando la temporada de comercialización se pone buena.
Gómez dijo que “la diferencia entre el trabajo agrícola y laborar en el mar es bien marcada. A nosotros nos afecta el fenómeno del Niño, la falta de financiamiento y la pobreza extrema de la población, mientras que a ellos la sequía los ha desaparecido”. A su juicio, ambos sectores se sienten de brazos cruzados.
PESCADO SECO PARA EXPORTACIÓN
Jiquilillo, a 40 kilómetros de Chinandega, en la zona occidental del país, es un sector empobrecido. En la última comunidad, denominada Padre Ramos, existe una microempresa que se dedica a la comercialización del pescado seco.
Tras pasar por inspecciones periódicas del Ministerio de Salud y del control higiénico sanitario del Proyecto de Protección de la Reserva, se establece un período de tres meses para ofrecer plazas de trabajo para los comunitarios, período en que se comercializa el pescado macarela, pargo, entre otras especies.
María del Rosario Hernández, dueña de una de las microempresas pesqueras, indicó que las actividades de raleo y separación de vísceras —paralizadas esta semana por la ausencia del sol— generan mano de obra local y principalmente se incrementa con la llegada de los veraneantes. Hernández explicó que tienen cuidado con “no dejar los residuos en las playas, generalmente los sacamos en lancha para ser lanzados mar adentro, como alimento para los peces y si es en pequeña cantidad, se entierran en la arena”, apuntó.
Pescadores de Punta Caliente, manifiestan que las especies como tiburón o mantas las regalan a las familias que no tienen comida, “cuando no hay gente en la playa esperando por esa regalía procedemos a enterrarla”, aseguró Alejandro Bonilla.
MEJOR PAGA EN EL SALVADOR
María del Rosario Hernández, propietaria de una de las microempresas pesqueras dijo: “Nuestra actividad es llevar el producto a El Salvador, donde pagan hasta 300 córdobas por una docena de pescado seco, porque el pescado fresco siempre lo vendemos en el mercado nacional”, indicó. 
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