DOMINGO 25 DE ABRIL DEL 2004 / EDICION No. 23,430 / ACTUALIZADA 02:30 am





EL HUMOR DE



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Ciencia & naturaleza
Apnea nocturna: la pesadilla de respirar

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. La mayoría de la gente con apnea obstructiva del sueño sufre paradas respiratorias mientras duerme, pero lo ignora, lo cual impide tratar su trastorno y permite que progrese

Para evitar los episodios del síndrome de apnea obstructiva del sueño (sAOS) o reducir su intensidad los expertos aconsejan perder peso y practicar ejercicio físico, no fumar, ni ingerir alcohol o cenas copiosas antes de dormir.

 

Ricardo Goncebat/EFE

Roncar ha sido siempre objeto de bromas y chistes, y sobre todo causa de molestias para quienes deben soportar al roncador o roncadora, pero ahora se ha descubierto que ese sonido, suave o intenso pero siempre molesto que se produce al respirar mientras se duerme, puede ser el síntoma de una patología considerada como uno de los problemas de salud pública más importantes.

Es el síndrome de apnea obstructiva del sueño o SAOS, un problema que se debe a la aparición, durante el sueño, de episodios intermitentes y recurrentes de oclusión de las vías aéreas superiores, el cual sufren entre un 4 y 6 por ciento de hombres y un 2 por ciento de mujeres, entre la población adulta.

Lo peligroso de este desorden, que deteriora la calidad de vida y se acompaña de otros síntomas, como la obesidad, hipertensión arterial o arritmias, no es la falta de un tratamiento eficaz, sino de diagnóstico, ya que el SAOS aumenta el riesgo de sufrir un accidente de tráfico o laboral, un deterioro intelectual, así como de padecer una muerte súbita o un accidente cerebro vascular.

Si despierta por la mañana cansado o con dolor de cabeza pese a haber dormido bastante, si siente fatiga, somnolencia o un malestar general durante el día, si su pareja se queja porque ronca por las noches, usted puede padecer apnea obstructiva del sueño.

El SAOS, que se caracteriza por las interrupciones de la respiración mientras se duerme, puede repercutir negativamente en la salud, el trabajo, la familia y la vida social y afecta a mucha gente, incluidos quienes rodean al afectado, pero es una dolencia poco conocida y que muchas veces no está diagnosticada.

LA OTRA CARA DEL RONQUIDO

Dos de las principales herramientas contra este desorden, que interrumpe el sueño profundo y el descanso nocturno, son la información y la observación que los especialistas aconsejan utilizar para descubrir la enfermedad y evitar sus riesgos.

Aunque no todas las personas con SAOS roncan ni todos los roncadores sufren apneas, el síntoma más característico de este trastorno es el ronquido, que se produce cuando el paso del aire hace vibrar estructuras de la lengua, el paladar blando y la garganta, lo cual tiende a estrechar la vía aérea superior.

En los afectados de apnea esa vía se ve tan reducida que causa además una obstrucción y se interrumpe el paso de aire. En respuesta a esta parada respiratoria momentánea y la falta de aire, el organismo obliga al paciente a despertarse o a llevar un sueño ligero, para permitir que se abra la vía aérea superior.

Todas las personas padecen durante el sueño episodios de apnea de muy corta duración, de 2-3 segundos. Pero cuando se producen ronquidos violentos, ruidosos y la apnea dura más de 10 segundos, nos encontramos posiblemente ante un SAOS.

BLOQUEO EN LAS VÍAS RESPIRATORIAS

El SAOS ocasiona desde trastornos debidos a la deficiente oxigenación en la sangre, que aumentan el riesgo de infarto, accidente cerebro vascular e insuficiencia cardiaca y muerte precoz, hasta tensión arterial elevada, alteración del ritmo cardíaco y dificultad para respirar, así como un menor rendimiento laboral y un mayor peligro de accidente de tráfico.

La medicina relaciona cada vez más los incidentes de circulación con la interrupción reiterada e inadvertida de la respiración durante el sueño, que según se ha comprobado es la causa de un alto porcentaje de accidentes. Tres estudios recientes, confirmados por otros posteriores, lo demuestran.

Para evitar los episodios de SAOS o reducir su intensidad, los expertos aconsejan perder peso y practicar ejercicio físico, además de tomar medidas preventivas, como no fumar, ni ingerir alcohol o cenas copiosas antes de dormir, evitar la ingestión de hipnóticos o sedantes para conciliar el sueño, no dormir boca arriba y acostarse al menos dos horas después de cenar.

MASCARILLA NASAL: LA MEJOR SOLUCIÓN

Ante un diagnóstico positivo de SAOS, además de corregir los factores de riesgo que condicionan el trastorno, el paciente dispone de varias opciones para paliar y tratar la apnea, como usar una mascarilla especial CPAP conectada a un compresor que suministra una presión constante de aire a los pulmones durante el sueño. Es la terapia más efectiva y utilizada en la actualidad.

TRASTORNO MASCULINO

El riesgo de sufrir SAOS es mayor en los varones, ya que la enfermedad es mucho menos frecuente entre las mujeres que entre los hombres, y en las personas de entre 40 y 60 años, ya que el síndrome afecta sobre todo a las personas de mediana edad.

Otro factor de riesgo son los antecedentes familiares, ya que el hijo de una persona con apnea tiene más peligro de sufrirla. También favorecen el SAOS, la obesidad, ya que la mayoría de las personas que sufren apneas tiene sobrepeso, y el consumo de alcohol, una sustancia que relaja los músculos, sobre todo en los que beben antes de dormir, y favorece el bloqueo de aire.

También se hallan más predispuestos al SAOS quienes fuman, ya que el tabaco irrita e inflama las mucosas, o ingieren medicamentos para dormir o ansiolíticos, los cuales son relajantes musculares y favorecen la aparición de las apneas.

Otros signos del SAOS son: sentir una fatiga que obliga a dormirse en cualquier parte, sufrir un malestar que puede ocasionar apatía y fallos de memoria, tener sueño agitado debido a los sucesivos despertares, y dormir en posiciones extrañas.
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