Imagenes
El fin de los pinares tiernos
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Una lucha a muerte protagonizaron durante diez días, miembros de la Defensa Civil del Ejército Nacional y pobladores de San Fernando,
para sofocar un incendio que devoró los pinares de regeneración natural |
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Alina Lorío L. y Fotos Germán Miranda
Durante diez días consecutivos brigadas del Ejército de Nicaragua lucharon día y noche para detener el fuego que devoró, hasta el miércoles pasado, cerca de tres mil manzanas de bosque, en la zona norte del municipio de San Fernando, y mil en Jalapa y Macuelizo, departamento de Nueva Segovia.
El fuego, proveniente no se sabe de dónde, arrasó con todo lo que encontró a su paso: árboles en desarrollo, trozas tendidas en el suelo después de la tala rasa que se aplicó para detener el avance de la plaga del gorgojo, y lo más triste: los pinitos de la regeneración natural que repoblarían las áreas devastadas.
Mientras el fuego devoraba pino por pino, los brigadistas de Defensa Civil del Ejército Nacional, apoyados por voluntarios de la localidad, se aprestaron a formar rondas corta fuego, y con los pocos recursos que tenían a su alcance, “la mochila anti-incendio”, con instrumentos mata fuego, rastrillos, machetes y buscando agua de los riachuelos, sofocaban un lado, pero las llamas revivían, en una lucha a muerte hasta que “tardadito pero seguro”, cesó el fuego.
Desastre o tragedia son palabras que quedan muy cortas con relación a la dimensión de los daños en el medio ambiente causados por los incendios forestales en los bosques de pino de Nueva Segovia, única reserva que queda en el país.
Corresponsal/Nueva Segovia

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