DOMINGO 25 DE ABRIL DEL 2004 / EDICION No. 23,430 / ACTUALIZADA 02:30 am





EL HUMOR DE



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San Marcos está mandando

Foto  
. El tradicional tope de San Marcos reunió a gente de todas las edades en honor al patrono

El Tope de los Santos, ayer en el departamento de Carazo.

 

Juan Ruiz Sierra

A un lado, las imágenes de San Marquitos y de la morena Virgen del Monserrat. Al otro, las de San Sebastián y Santiago. En medio, cientos de personas que llegaron a celebrar las fiestas en homenaje a San Marcos Evangelista, patrono del municipio del mismo nombre.

El encuentro de los santos es una de las actividades más esperadas de estos festejos. El llamado Mojón, en la carretera que une esta localidad caraceña con su vecina Diriamba, se encontraba repleto de espectadores de todas las edades: había ancianos renqueantes, había jóvenes flexibles que se subieron a los árboles para conseguir una mejor visión, había niños recién nacidos y había personas a caballo –algunos con la cola adornada en forma de trenza para la ocasión–.

De Diriamba llegó el baile del Toro Huaco. San Marcos estuvo representado por La Vaquita. A pesar de ser muestras del mismo folclore y de tener idéntico animal como símbolo, una y otra danza son muy diferentes, casi antagónicas. La música del primero consiste en una simple flauta y tambor, los disfraces son solemnes y los movimientos sutiles, ensayados. La Vaquita tiene a toda una banda de chicheros como acompañamiento, hay muchos hombres vestidos de mujeres y el baile es anárquico.

“¡San Marcos! ¡San Marcos! ¡San Marcos!”, gritaban los jóvenes mientras saltaban abrazándose entre sí. Un viejito con sombrero de vaquero y guayabera blanca aclaró: “Es que hoy es el jefe”. Tanto manda en estos días el santo que las imágenes vecinas han de escoltarlo hasta su templo y estar allí con él mientras dure la celebración.

Pero todo eso sería después del encuentro. Las imágenes, cargadas sobre los hombros de sacrificados voluntarios, se acercaban poco a poco, paso a paso, metro a metro. Y, de repente, todo estalló: los tambores comenzaron a redoblar, los músicos soplaron sus instrumentos de viento, las coloridas banderas ondearon y los cohetes salieron despedidos hacia el Cielo. Los gritos del público se hicieron ensordecedores y se formó una espesa nube de humo blanco que despedía un fuerte olor a pólvora.

Fue breve, pero muy intenso. En apenas diez minutos, las cuatro imágenes ya estaban alineadas sobre el tórrido asfalto de la carretera. Una vez juntas, salieron hacia el templo de San Marcos Evangelista, donde sonaron las campanas en honor al patrono.

Y la fiesta continúa: hoy los fieles acudirán al santo rosario para después dirigirse al parque a presenciar los juegos de pólvora.
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