Guerra al comején sin químicos
Harold Rizo Especial para LA PRENSA
Generalmente cuando escuchamos la palabra comején la asociamos automáticamente a nuestra casa, y quién no, si estos diminutos insectos conocidos en algunos países como termitas o polillas, en algún momento han atacado los hogares debido a que su alimentación está basada en la madera y otros tipos de materiales que contienen celulosa, como cartones, papeles y textiles.
Pero la afectación va más allá, pues es un insecto que se puede encontrar en cualquier lugar sin importar el tipo de clima.
En Nicaragua una de las zonas más afectadas es el Archipiélago de Solentiname donde productores de frutas han visto que día a día sus cultivos son destruidos por esta plaga.
Por ello, la Facultad de Agronomía (Fagro) de la Universidad Nacional Agraria (UNA), ha decidido implementar un método que usualmente se aplica para atacar a las plagas de zompopos y que consiste en aplicar detergente disuelto en agua sobre las áreas afectadas.
“Ha surgido algo interesante aplicar jabón y detergente que tengan sodio en su constitución química, esto ha resultado efectivo para el manejo de zompopos. Nosotros hicimos una prueba preliminar donde pusimos aproximadamente ocho gramos por litro de agua de jabón y nos fuimos al campo y aplicamos en nidos y vimos una mortalidad inmediata”, especificó Nicolás Valle, docente investigador de la UNA.
La aplicación de esta técnica es parte de un proyecto que realiza el Museo de Solentiname a través del cual se pretende implementar manejos no químicos de plaga en árboles de aguacate.
Hasta ahora una de las técnicas aplicadas es el uso del hongo Beauveria bassiana que también controla la plaga, pero se pretende confirmar si el uso de detergente es el más apropiado.
“Queremos verificar cual es la dosis correcta porque puede ser que ocho gramos por litro sea una dosis muy grande, y se necesita una dosis más pequeña. Queremos hacer un experimento. Lo vamos a hacer en estos días donde se va probar con ocho gramos como una dosis intermedia, 25 por ciento mas alto y un 25 por ciento mas bajo, para posteriormente verificar la mortalidad de los insectos”, explicó el especialista en plagas.
EFECTO DEL DETERGENTE
Los comejenes o termitas forman nidos en los árboles y los destruyen, pero el detergente tiene elementos químicos que controlan este ciclo y que no resultan tan dañinos para el medio ambiente, como el sodio, que cierra las estructuras abdominales por donde respiran estos insectos.
“Cuando cae el detergente disuelto en el agua, el sodio que contiene incita al cierre de los agujeritos de estas estructuras y ya una vez cerrados, no pueden abrirse, el insecto no puede respirar y muere por asfixia” comenta Valle.
Tradicionalmente, el químico que se utiliza para atacar las plagas de comején es conocido como Sipermetrina, pero este tiene un efecto colateral pues afecta la fauna acuática de la zona y, en ocasiones, quema las hojas de los árboles.
Los comejenes existen en cualquier parte de la naturaleza y una de su funciones es ayudar a la descomposición de la materia orgánica. Usualmente, atacan árboles viejos de los cuales fraccionan la materia orgánica y ésta puede incorporarse al suelo, por lo que también tienen una función benéfica.
Con frecuencia, los productores desconocen que el comején tiene enemigos naturales. Cuando establecen sus plantaciones de frutas y utilizan de forma excesiva plaguicidas están incitando el desarrollo de los comejenes, porque entonces ya no son organismos que ayudan a descomponer la materia orgánica sino que atacan los árboles que están siendo útiles y los destruye.
Nicolás Valle, experto en el manejo de plagas, recomienda un monitoreo continuo de los cultivos para evitar pérdidas.
“Los productores deben revisar sus plantaciones porque hay comejenes que llagan a las plantas a través del medio subterránea y cuando logran ver, el árbol está dañado y las plantaciones se pierden”, finalizó.
TIPOS DE COMEJÉN
Existen tres tipos de comején, el arbóreo, el subterráneo y la polilla.
El comején arbóreo necesita un 50 por ciento de humedad para sobrevivir, el subterráneo necesita un 70 por ciento, mientras que la polilla necesita un 20 por ciento de humedad.
El comején arbóreo se alimenta de madera, papel, cartón y materiales que contengan celulosa. Dejan rastro o evidencia de su actividad mediante la formación de túneles de fango (mud tunnels) Este medio de transporte también les permite transportar sus propias feromonas y microorganismos utilizados en la descomposición de la celulosa.
Las termitas hacen silenciosamente su trabajo. Por esto, generalmente se les descubre cuando ya han hecho una gran destrucción en la madera e incluso, cuando ya es demasiado tarde.
VARIOS NOMBRES
El término comején se utiliza con regularidad en Nicaragua, pero en otros países se le conoce como termita o polilla. El comején es un artrópodo de respiración traqueal. Algunos tienen uno o dos pares de alas, tres pares de patas y sufren metamorfosis.

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