Inolvidable Mamá Olga
Dos polos diferentes están marcados en nuestras familias, la alegría contagiosa del festejo en el Día de la Madre y, hoy, la tragedia que vivimos todos los tuyos por tu muerte repentina.
Escribo lo que mi corazón me dicta querida mamá Olga, esposa y madre celeste, abuela y bisabuela de regazos sentimentales. Viviste muchos dolores como los que sintió la Virgen María en el nacimiento y martirio del divino Jesús. Mama Olga, fuiste nido sutil de la nobleza, el amor celeste y fuimos tus admirables tesoros, tus bisnietos, tus nietos, tus hijos y esposo, quien te escribe este obituario con vivas lágrimas.
Mamá Olga Altamirano de Dávila Barboza, descansa en los cielos, derrama tus bendiciones sobre nosotros, que recibas de Dios calor humano, que las nubes te sean propicias y el viento tibio de Masaya te lleve, donde te encuentres, el perfume de las flores de León y Masaya, ¡Así sea!
Dr. Alfonso Dávila Barboza

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