Diáspora
Reinaldo J. Pérez Fonseca
Todos estamos familiarizados con las estadísticas desalentadoras de Nicaragua. El 20 por ciento de la población acapara el 52 por ciento del consumo, mientras que el 20 por ciento más pobre consume solamente el 5 por ciento. La pobreza de los nicaragüense se debe no sólo a que tienen menos ingresos o que tienen menos necesidades satisfechas, sino mayores índices de dependencia, más hacinamiento y condiciones inhumanas de vivienda, menor acceso a servicios básicos, mayor desempleo, trabajo no calificado e informal, corrupción y poca participación de la población en las decisiones que los afectan.
Más del 15 por ciento de los hogares nicaragüenses tienen miembros migrantes en el exterior. Sus destinos mayormente son Costa Rica —60 por ciento— y Estados Unidos el 30 por ciento. Los migrantes, una vez establecidos fuera de la patria son los generadores de las remesas. Todo esto indica que se descapitaliza el país dos veces: una cuando abandonan el país y se llevan años de estudios o entrenamiento, y otra cuando no invierten o no enviarán más sus remesas, pues Nicaragua, al negarse a reconocerles sus derechos contemplados claramente en la ley de identidad ciudadana y no cumplirla a cabalidad, no los incentiva, no los atrae, o simplemente no desea motivarlos o incentivarlos.
En general todos los indicadores económicos y sociales de Nicaragua presentan perspectivas insostenibles en el corto, mediano y largo plazo. Esto demuestra la prioridad y la urgencia de enfrentar estos desafíos sin dilaciones.
Resumiendo, Nicaragua necesita favorecer las inversiones nacionales como extranjeras y para ello clama por un verdadero Estado de Derecho, que no podrá existir si los poderes del Estado no están en armonía y no impera la ley.
En Nicaragua es necesario un orden jurídico, que el Poder Judicial funcione estrictamente apegado a derecho y no como un poder partidista. Existe la percepción tanto dentro como fuera de Nicaragua que desde los jueces hasta la Corte Suprema de Justicia funcionan obedeciendo consignas partidistas, que la mayoría de las veces se apartan del espíritu de la ley y contradicen la Constitución Política de la República.
Presidente de la Junta Directiva, Diáspora Nicaragüense Inc.

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