En Venezuela, ¡cuidado con lo que dices!
Oscar Yanes AIPE © www.aipenet.com
CARACAS.— Venezuela, en donde lo único que sigue igual es que el país continúa al norte de la América del Sur, es la nación en donde ahora, cuando vayas, así sea como turista, debes tener cuidado con lo que dices.
Quizás tú no estabas en el planeta tierra hace más de sesenta años, cuando un par de pillos, Adolfo Hitler y Benito Mussolini, pretendieron acabar con la civilización y reemplazarla por una sociedad en donde estaba prohibido disentir. Ellos fueron los abanderados de “el delito de opinión” que no era otra cosa que imponer castigo a todo aquél que expresara una opinión diferente a la del régimen. Esta monstruosidad fue desterrada de la tierra a sangre y fuego, cuando el nazi-fascismo fue aplastado, en una guerra que comenzó en 1939 y terminó en 1945. Fue entonces cuando Hitler se metió un balazo después de contraer matrimonio con su amante, Eva Braun y matarla. Luego le tocó el turno al perro de la familia, que también fue “despachado” para el otro mundo sin un ladrido.
En Venezuela no hay democracia. Las elecciones venezolanas son como eran las del tirano Rafael Leonidas Trujillo, en Santo Domingo, o las de Marcos Pérez Jiménez, durante la dictadura militar que vivió la misma Venezuela desde 1948 hasta 1958. Una farsa.
Chávez, el títere de Fidel Castro, sostiene una especie de Eje Caracas-La Habana, en donde miles y miles de cubanos forman parte de la base de sustentación político-militar, asesorando a las propias fuerzas armadas venezolanas y a los sectores civiles (milicianos) que en los barrios más pobres ejercen control sobre la vida ciudadana. Igual que una gigantesca red “legal y constitucional” que está acabando con todo canal democrático, que todavía no esté en manos del propio Chávez.
El autócrata controla el Congreso, el Tribunal Supremo de Justicia, la Fiscalía, la Contraloría, el Poder Electoral, etc. Es decir, que en Venezuela se prohíbe disentir “constitucionalmente”. La gente es castigada “legalmente” como es en Cuba y lo era también en la Unión Soviética. La opinión internacional está ciega. Los venezolanos no podemos entender cómo el llamado mundo libre no se ha dado por enterado que Venezuela ha reemplazado nada menos que a la difunta URSS en el apoyo financiero e ideológico a todo movimiento antidemocrático. El petróleo financia todo. Chávez actúa a escala mundial. No sólo hay ayuda para Cuba sino para todo aquél que quiera subvertir el orden democrático en el planeta tierra. Un consejo: vaya a Venezuela para que pueda ver con sus propios ojos cómo se fabrica una dictadura sobre bases estrictamente constitucionales.
Además te encontrarás con algo no común: puedes decir todo lo que te dé la gana, pero el Gobierno no te hará caso y cuidate de las consecuencias.
El autor es periodista venezolano, ex director del Diario La Verdad.

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