Madrid se escribe con “z” en Nicaragua
M. J. Álvarez Enviada especial ABC
SOMOTO, NICARAGUA.- Tienen en común el nombre. Sólo eso. Son la cara y la cruz. Les separa más que un océano: todos los indicadores sociales, económicos y educativos que delimitan la frontera entre ricos y pobres. El Madrid que visita estos días la consejera de Familia y Asuntos Sociales de la Comunidad, Beatriz Elorriaga, se escribe con “z”. Madriz es uno de los 17 departamentos de Nicaragua y, de ellos, el más deprimido.
En su capital, Somoto, Elorriaga ha recorrido durante tres días los proyectos llevados a cabo por distintas ONG españolas y locales, con los fondos aportados por el Ejecutivo madrileño, que en este ejercicio ascienden a 1.3 millones de euros. Este país enclavado en el corazón de Centroamérica, figura entre los cinco prioritarios de la cooperación internacional al desarrollo del Gobierno regional, detrás de Perú, Ecuador, Bolivia y Colombia.
Las razones son las múltiples carencias que presenta, unidas a su vulnerabilidad medioambiental —terremotos, huracanes e inundaciones— y su delicada situación política. “Plantar una semilla para que crezca en terreno abonado”. Así calificó Elorriaga la cooperación al desarrollo, uno de los objetivos de la Comunidad, que está ultimando el Plan General del mismo nombre 2005-2008 que triplicará su presupuesto, al pasar de los 7.3 millones de euros en 2001 a los 21 millones en 2005.
Tras destacar la importancia de “conocer de primera mano la realidad del país y los proyectos que se desarrollan para que las acciones que llevamos a cabo sean eficaces”, la consejera, acompañada de una delegación visitó en los municipios de Telpaneca y San Juan de Río Coco, al norte del departamento de Madriz, un programa de desarrollo socioeconómico, gestionado por Solidaridad Internacional y su contrapartida local: Movimiento Comunal Nicaragüense.
Enclavadas en zonas rurales, la miseria asoma por todas partes. En estas pequeñas comunidades rurales de Palacagüina, las más atrasadas de Nicaragua, como en todo el país son habituales las enfermedades derivadas de la contaminación y la mala calidad del agua y la mortalidad infantil y de las respiratorias por la ingestión de humo de las cocinas que utilizan, sin salida de gases.
De ahí que mejorar los sistemas de consumo de agua potable con la construcción de pozos comunitarios, la cloración de la misma, letrinas y fogones con chimenea, junto a la divulgación de los hábitos higiénico-sanitarios que llevan a cabo las brigadistas de salud, hayan mejorado, sensiblemente, la calidad de vida de estas comunidades de la región de Madriz. Este proyecto ha sido subvencionado por Elorriaga con 440,000 euros y, junto a otras acciones se han beneficiado 7,670 nicaragüenses.
“¡REGÁLAME UN LÁPIZ PARA IR A CLASE!”
Niños, hombres y mujeres se ven obligados a recorrer largas distancias, de hasta ocho y 20 kilómetros para ir a la escuela, a comprar alimentos, a trabajar, acarrear agua, etc. varias veces al día por caminos estrechos y polvorientos.
Es habitual que los vehículos paren para subir a la gente. De ahí que otro proyecto de la comunidad, gestionado por Paz y Desarrollo e Inprhu-Somoto, esté facilitando burros como medio de transporte y carga en la comunidad de Totogalpa.
La falta de agua condiciona el alto grado de absentismo escolar de los más pequeños, que tienen que ayudar en las tareas domésticas. Todos muestran enormes deseos de aprender y de ir a la escuela, a pesar del enorme esfuerzo que les supone.
“¡Regálame una rayola (lápiz) para poder escribir en clase!”, dice Silvia, de 10 años. Está en segundo grado y lleva tiempo fuera de las aulas por falta de recursos.
Así es el Madriz que ha visitado la delegación madrileña, que abandonará el departamento para ir hasta otro bien distinto: el de León, uno de los más poblados.

|