SáBADO 28 DE MAYO DEL 2005 / EDICION No. 23823 / ACTUALIZADA 03:00 am





EL HUMOR DE



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blanco y negro
Soberbia de los “elegidos”

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Eduardo Enríquez

El diputado liberal René Herrera ha minimizado la propuesta de la llamada “sociedad civil” para que el famoso diálogo nacional, en el que han quedado sólo liberales y sandinistas, se reanude y sea ampliado para incluirlos a ellos.

El diputado liberal, con su característica soberbia se preguntó si la sociedad civil tiene algún representante en la Asamblea. “¿Pueden ellos votar aquí (en la Asamblea)?”, se preguntó. “¿Entonces, qué quieren hablar?”, concluyó.

Según el diputado, sólo los “electos” tienen ahora derecho a sentarse y decidir sobre el destino del país; y la verdad, si ésta fuera una democracia real, sólo bastaría que la Asamblea Nacional funcionara, que los diputados se reunieran periódicamente con sus representados, que los visitaran en sus comunidades, que recibieran correspondencia de ellos para que supieran cuál es el sentir de la población y esto les permitiría votar en la Asamblea por leyes que realmente beneficiaran a sus representados.

En otras palabras, si la Asamblea Nacional fuera en realidad un congreso de representantes, ni siquiera harían falta los tales diálogos, que a través de la historia sólo han servido para amarres matreros entre políticos pactistas.

¿Cuándo fue la última vez que uno, tan sólo uno de los diputados, se sentó con sus representados? ¿Cuándo los diputados departamentales han visitado las comunidades que representan? Ya ni preguntemos de los diputados nacionales. ¿Sabe siquiera el diputado Herrera a quién representa? ¿Alguna vez se ha reunido con sus representados?

Las únicas consultas que veo que hacen, son de los liberales en El Chile, y de los sandinistas con Daniel Ortega.

En los últimos años lo único que hemos visto es que estos señores de la Asamblea Nacional tienen sólo dos intereses: los liberales, sacar de su arresto domiciliar a Arnoldo Alemán; y los sandinistas, concentrar cada día más poder en las manos de Daniel Ortega.

Y para eso, a ninguno le ha importado poner al país al borde de salirse de la HIPC, lo que pone en riesgo cientos de millones de dólares en ayuda. Tampoco les ha importado obstaculizar la solución al problema energético y poner el país al borde de las noches oscuras en que lo mantenía el régimen sandinista en los años 80.

Para colmo, cuando los vemos “trabajar”, los “elegidos” se concentran en repartir los puestos recién creados para sus “partisanos”. Los “cuadros” más fieles de Ortega en los puestos principales y los más fieles a Alemán como sus segundones.

Los “elegidos” no representan a nadie, sólo a ellos mismos y a sus caudillos, a los que sirven sin el menor rubor, y eso lo tiene ya claro la gente. Según la encuesta Cid- Gallup de marzo 2005, la Asamblea Nacional es la institución en que menos confían los nicaragüenses, con sólo el 14 por ciento de los encuestados que dicen tenerle alguna o mucha confianza, mientras el 78 por ciento dice que le tiene poca o ninguna confianza.

Entonces, señor Herrera, si quiere pacte lo que quiera, pero no insulte nuestra inteligencia.

NOTA: Quiero agradecer a los amigos que me llamaron preocupados el sábado pasado porque esta columna no había salido. La verdad, el tiempo me atrapó y no pude cumplir con este compromiso, pero aquí estoy de nuevo. Mil Gracias.
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